Pinto: El mayor reto de Kobe Bryant

Please install Adobe Flash

LOS ÁNGELES, Calif. – Pocas veces una victoria de Los Lakers importó tan poco.

Pocas veces el confeti que se deja caer en Staples tras  cada triunfo se sintió tan innecesario. En el aire se respiraba un sentimiento extraño, desconocido. El equipo acababa de conseguir un triunfo enorme, ante un rival complicado que los tuvo en las cuerdas, un triunfo que con sólo dos juegos por disputar, lo dejaba con el destino en sus propias manos.

Pero por esta noche poco importó la post-temporada, el apoteósico partido de Pau, el domino de Dwight y su mejoría en los tiros libres, o el coraje de Blake y Metta.

Porque hoy sólo hay una cosa en la mente de todo aquel que se dice parte de la nación púrpura y oro: Kobe Bean Bryant.

El más grande en la historia de Los Lakers está viviendo su noche más oscura. Su momento más difícil. Al frente tiene el mayor desafío de su extraordinaria carrera. Es un enemigo diferente, poderoso, desconocido.

Cuando Kobe cayó en la duela, me temí lo peor. Y el correr de los minutos sólo vino a confirmar aquella nefasta premonición, pese a que aún falta la rutinaria resonancia magnética, el propio Kobe se encargó de despejar las dudas y evitar más especulaciones, ruptura del tendón de Aquiles. La única lesión que podía sacar de la cancha a La Mamba Negra. Como el mítico Aquiles, Kobe también encontró en ese talón su único punto débil. Porque todos, unos más que otros, siempre hemos creído que Bryant tiene algo de sobrenatural, que es simplemente indestructible. 

" Mientras las lágrimas no dejan de caer en distintas partes del mundo, Kobe ya está pensando en su regreso "

Pero esta injusta realidad nos dice que esta noche Kobe se encuentra a los pies de la montaña más alta de todas, de la más difícil de escalar. La que pondrá a prueba todo su espíritu y fortaleza, mental y física, toda su legendaria determinación para derrotar hasta el más imposible de los desafíos.

Algunos ya darán su carrera por terminada. Yo no soy uno de ellos. Porque mientras las lágrimas no dejan de caer en distintas partes del mundo, Kobe ya está pensando en su regreso, en su rehabilitación, en su siguiente partido. Ya está usando las dudas y cuestionamientos a su regreso como el combustible necesario para volver a ganar, volver a vivir. No se preocupen por él, preocúpense más por ustedes.

Él lo sabía. Un segundo después, ya lo sabía. Aun así caminó como pudo a la banca, simplemente escalofriante, regresó a la duela, clavo sus 2 tiros libres en una pierna, y se fue. Pletórico de decepción, pero aún más de coraje. Dejando a sus compañeros terminar el trabajo. Los mismos hombres que ahora deberán canalizar toda esta emoción y seguir luchando. Porque él estará ahí con ellos, no guiándoles en la duela como siempre lo ha hecho, pero estará con ellos cada práctica, cada partido, hasta que finalmente llegue el día más esperado en la historia del deporte de Los Ángeles. Asegúrate de estar frente al televisor.

Sigue a Francisco Pinto por Twitter @PintoLakers

Añadir nuevo comentario